¿Farmacia real?

 Abierta en 1938, en la avda. de la Libertad nº14 (antiguamente avda. de España) de la ciudad de San Sebastián, por el farmacéutico don Manuel Cabiró Amiell (1899-1966).

Diseñada por el arquitecto modernista Luis Elizalde, destacaba por la decoración típica del Art Nouveau, incluídas las losetas de mármol blanco de la fachada.

Farmacia Cabiró 1938

Farmacia Cabiró (1938) en la Avenida de España nº 14

Durante la trayectoria profesional de Don Manuel Cabiró Amiell, siempre prevalecía el espíritu de servicio sanitario. Así comenzaron con la tan necesaria dispensación de antibióticos, la elaboración de fórmulas magistrales y cosméticos, entre los que destacó la pomada “Dermoprotectora Cabiró” para la prevención y el tratamiento de las escoceduras o dermatitis del pañal en los bebés y en los adultos encamados, y que por su rápido efecto adquirió una importante notoriedad, que ha llegado hasta nuestros días.

Entre otros datos biográficos, también fue alcalde de Viella (hacia 1920), presidente del Casal de Cataluña de San Sebastián, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa (1935 - 1941), y cofundador de la Coperativa Farmacéutica de Gipuzkoa "Guifarco" (1957).

Tras su fallecimiento en 1966, el testigo del espíritu de entrega al mundo de la farmacia fue recogido por su hijo Alfonso, abogado y farmacéutico. Participando activamente tanto en la oficina de farmacia, como en el laboratorio CINFA, y como en GUIFARCO. También presidió como su padre el Casal de Cataluña.

 

Farmacia Cabiró 1986

Farmacia Cabiró en la avda de la Libertad nº 14: tras la reedificación de 1986

Juan Manuel ayudaba a sus padres en la farmacia. Y empapado de este espíritu boticaril desde bien pequeño, se licenció en la facultad de farmacia de Santiago de Compostela en 1996. Pero fue en el 2006 cuando pasó a ser titular de la misma.

En el 2008 se trasladaron al Paseo del Duque de Mandas nº 4.

Farmacia Cabiró 2008

Actualmente, Farmacia Cabiró en el Pº del Duque de Mandas nº 4 (Atotxa).

 

"También son tiempos difíciles para esta profesión con espíritu de servicio al paciente. Pero, como mi abuelo, nuestra meta sigue siendo el bien del paciente. "

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